VIVIR CON DIOS EN PLENA JUVENTUD

Ha sido muy enriquecedor elhaber tenido la oportunidad de conocer y trabajar con cientos de jóvenes estudiantes, y personas que viven en la ciudad de Quito, des­de los más inquietos, hasta los más despistados, y loque me ha llamado la atención es ver como a pesar de que provienen de diferentes hogares, la mayoría, en el fondo de su corazón, cuando los he mirado muy de cerca han expresado tener mucha inseguridad, miedos, temores, enfermedades y dependencias, con el sufrimiento presente en sus vidas.

Existen muchos libros que hablan de la dependencia y muchas técnicas usadas por psiquiatras y psicólogos que han sido transmitidas a sus pacientes, siempre en la búsqueda de alcanzar la felicidad,por vencer la soledad y dependencia que tanto daño hace. La gente desespera­da busca ayuda en las cartas, en el tarot, los mediums, la regresión, la hipnosis, la magia o en cualquier terapia dentro del amplio espectro en la que se ofrecen soluciones rápidas e instantáneas.

He tratado de manera superficial los problemas de los jóvenes de hoy y sus consecuencias, más no a la causa real del problema, la cual radica en el acercamiento hacia Dios, en nuestra forma de pensar, en la manera de experimentar el mundo a través de nuestros senti­dos y en las creencias con las que nos han programado.

Cada ser humano recuerdalo que ha significado sus propias experiencias en basea lo que ha aprendido, de acuerdo al entorno social del país donde vive. La condición social a la cual pertenece y la época en que viviste en tú infan­cia y juventud. Pero quiero que comprendas que la verdad absoluta no es necesariamente todo lo que tú crees; por tanto, puedes cambiarla.

Lo que la gente no ha podido entender y procesar es que la solución real, para poder vivir con libertad responsable y sin dependencia, está en el exterior (Dios) y no depende de nada ni de nadie. Complementariamente está también en el interior de cada ser humano.

Estamos buscando nuestra felicidad, libertad emocio­nal y nuestra paz en el exterior, donde aparentemente vemos más luz, más comodidad y más placer, cuando en realidad debemos buscarlas en nuestro interior, aunque al comienzo aparentemente sea más incómodo, oscuro y difícil. Entonces, la solución para que realmente pue­da existir una transformación profunda es espiritual (acercarse a Dios). Cuando hablo de espiritual no quiere decir que tenga que asistir a una iglesia o darse golpes de pecho, cayendo en fanatismos y sacrificios inútiles que desbordan la lógica y el sentido común, sino lograr el estado natural de consciencia que es el amor, contrario a la dependencia y al miedo.

No es mi intención hacer una disertación científica, ni filosó­fica, ni psicológica sobre el comportamiento del ser humano; ni quiero debatir teorías o hipótesis fundamentadas en un amplio espectro de la investigación. Por el contrario, quiero dar unas herramientas sencillas y eficientes que han ayudado a cientos de jóvenes amigos y personas que viven en el Ecuador, sin importar su religión, cultura, edad y condición social, a salir de las garras del peor error del ser humano, que para mí es vivir sin la presencia de Dios. Estas ideas y herramientas que propongo, son el producto de una amalgama entre lopoderoso de la espiritualidad (Dios) y lobello que nos brinda el mundo real, te dará la oportunidad de lograr tu paz interior y tran­quilidad para que pueda explorar con independencia nuevas oportunidades y encontrarle significado y sentido a tu vida. Lo importante es que logresvivir feliz, libremente, sin dependencia, temores ycon la seguridad de que tienes al mejor acompañante, Dios..

La felicidad viene con nosotros en el momento de nacer. No importa donde nazcamos, bajo que cultura o influenciados por la religión, o si nacemos ricos, pobres, bellos o feos. Todos podemos ser felices, ya que ese es nuestro verdadero estado natural.

No importa en qué situación específica te encuen­tres; loimportante es loque hoy elijas y decidas qué hacer para salir adelante, ya que uno debe ser el protagonista de su propio destino.Recuerda siempre que si tú pones tu mente en Dios, el habitará en tú corazón.

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